Estudio amueblado con objetos de recuperación. Luz ambiental. Ventanal por el que entra la luz amarillenta de una farola de la calle. Una pared pintada de color burdeos y las demás de color blanco. Ibrahim está sentado en el sofá mientras Julia pasea por la estancia. En un rincón, un reproductor de música que emite “non, monsieur, je n’ai pas vingt ans”, de Juliette Grecó
Ibrahim
Cuénteme, amiga, ¿qué ha hecho durante sus vacaciones de Navidad ?
Julia
Básicamente, follar.
Ibrahim
No me lo habría imaginado de usted.
Julia
¿Por qué no? ¿No ve usted el brillo de cutis que luzco?
IbrahimEs cierto; le han sentado estupendamente las vacaciones. Y dígame, si no es indiscreción, ¿con quién ha follado usted?
JuliaCon el hombre del que llevo enamorada quince años y al que sólo veo una vez cada quince años.
IbrahimMe parece admirable que usted mantenga unidos sexo y amor.
JuliaHe de reconocer que durante el primer encuentro predominó el amor y en el segundo, el sexo. De todos modos sé en mi interior que es el hombre de mi vida aunque no podamos permanecer juntos más de diez minutos.
Ibrahim¿Me está diciendo usted que los polvos que han echado no han durado más de diez minutos?
Julia
No; nuestros polvos son sublimes, interminables, infinitos, incansables…
(pausa)
me refiero a que, fuera de la cama, no podemos estar juntos más de diez minutos
Ibrahim
Creí entender que está usted enamorada de él.
Julia
Y lo estoy. Es un hombre que me hace sentir especial; me cuida, se preocupa de mí, me pregunta qué tipo de comida me apetece y qué me gustaría hacer durante el fin de semana.
Ibrahim
¿De veras hace eso por usted? Déjeme entonces decirle que no es el hombre que le conviene.
Julia
Lo sé. Mire, yo ya no tengo veinte años y no puedo permitirme que alguien se preocupe por mí hasta esos extremos.
Ibrahim
¿Le parece que abramos otra botella de vino?