domingo, enero 22, 2006

no debe ser ruda, ni extraviada

Esa busca novio. Ese busca novia. Aquélla busca novia. Aquél busca novio.

Y, mientras tanto, Soledad acompáña a ésa, ése, aquélla y aquél.

Si dice que el amor no se busca, sino que se encuentra.

Se dice que, en estas cuestiones tan poco baladíes, el que busca no encuentra y, el que encuentra, es porque no ha buscado.

Conclusión: ésa, ése, aquélla y aquél han encontrado a Soledad sin buscarla.

viernes, enero 13, 2006

todo el tiempo del preludio,

Y un buen día, Dios -que es la Verdad absoluta- se manifestó de forma indubitada a la humanidad y dijo:

- Yo no existo.

Y entonces la humanidad, como suele suceder con estas cosas, se dividió en dos grupos: el primero, compuesto por la mayoría, que decidió hacer caso a Dios, por lo que empezaron a creer firmemente que Dios no existe y a vivir coherentemente con su postura.

El segundo grupo, una minoría que se autoproclamaba a sí misma como grupo alternativo o postmoderno, decidió rebelarse contra Dios y se permitió la trangresión de afirmar que Dios sí existe. La provocación llegó hasta límites insospechados al empezar a adecuar sus vidas a ese ideal.

Por supuesto, siempre hay algunas personas que, sin encasillarse decididamente en ningún grupo, creían en su interior que Dios no existe pero externamente se comportaban como si sí existiera.

jueves, enero 12, 2006

Y ante todo, la mirada,

¿Se da usted cuenta de que dos fuerzas, adversas entre sí, le tienen maniatado? Su independencia se enfrenta a su comodidad, sus sueños a su relativa tranquilidad, su arrojo a su inercia. Y, entretanto, es usted una nulidad.

No es posible que usted, precisamente usted, dé tanta importancia al dinero a la hora de tomar decisiones. Ya sé, ya sé, ya sé... no es el dinero en sí sino la corte de lazos que le acompañan: una vida cómoda, un veraneo asegurado en agosto, de vez en cuando un viajecito de fin de semana y, claro, atender periódicamente la hipoteca ¡la puta hipoteca de su casa! ¿Dónde quedaron la aventura y los sueños, el "día a día" y el arrojo, la lucha y los ideales?

Se lo ruego, haga el favor de darme ejemplo.

miércoles, enero 11, 2006

pero no sea como todos los hombres, demasiado apresurados

¿Sabe usted? No soporto las canciones nostálgicas. El pasado, pasó. Así que haga el favor de quitar ese disco, cambiar de emisora o hacer lo que tenga que hacer para dejarnos de absurdas evocaciones.

No, no; no me ponga usted ahora música actual porque el presente ya es pasado -y esto no es invención mía- ¡Lo único que me faltaba es sentir nostalgia del presente!

No; si quiere usted complacerme, ponga música del futuro y, si no es capaz de ello, permanezcamos en silencio porque, amigo, el silencio es futuro y es pasado. No es presente pues el presente está lleno de ruido, prisas y dolor de pies.

Así; en silencio. Escuche el silencio...

...

Por fin, amigo, nos entendemos usted y yo.

domingo, enero 08, 2006

Desnúdeme, desnúdeme,

Estudio amueblado con objetos de recuperación. Luz ambiental. Ventanal por el que entra la luz amarillenta de una farola de la calle. Una pared pintada de color burdeos y las demás de color blanco. Ibrahim está sentado en el sofá mientras Julia pasea por la estancia. En un rincón, un reproductor de música que emite “non, monsieur, je n’ai pas vingt ans”, de Juliette Grecó

Ibrahim

Cuénteme, amiga, ¿qué ha hecho durante sus vacaciones de Navidad ?

Julia

Básicamente, follar.

Ibrahim

No me lo habría imaginado de usted.

Julia

¿Por qué no? ¿No ve usted el brillo de cutis que luzco?

Ibrahim

Es cierto; le han sentado estupendamente las vacaciones. Y dígame, si no es indiscreción, ¿con quién ha follado usted?

Julia

Con el hombre del que llevo enamorada quince años y al que sólo veo una vez cada quince años.

Ibrahim

Me parece admirable que usted mantenga unidos sexo y amor.

Julia

He de reconocer que durante el primer encuentro predominó el amor y en el segundo, el sexo. De todos modos sé en mi interior que es el hombre de mi vida aunque no podamos permanecer juntos más de diez minutos.

Ibrahim

¿Me está diciendo usted que los polvos que han echado no han durado más de diez minutos?

Julia

No; nuestros polvos son sublimes, interminables, infinitos, incansables…

(pausa)

me refiero a que, fuera de la cama, no podemos estar juntos más de diez minutos

Ibrahim

Creí entender que está usted enamorada de él.

Julia

Y lo estoy. Es un hombre que me hace sentir especial; me cuida, se preocupa de mí, me pregunta qué tipo de comida me apetece y qué me gustaría hacer durante el fin de semana.

Ibrahim

¿De veras hace eso por usted? Déjeme entonces decirle que no es el hombre que le conviene.

Julia

Lo sé. Mire, yo ya no tengo veinte años y no puedo permitirme que alguien se preocupe por mí hasta esos extremos.

Ibrahim

¿Le parece que abramos otra botella de vino?

viernes, enero 06, 2006

Sepa usted codiciarme, desearme, conquistarme.

Anteayer, Nochebuena;
Ayer, Nochevieja;
Hoy, día de Reyes.

Y, ¿qué?

El único significado sensiblero que otorgo a estas fechas es echar de menos el amor.

Por lo demás, me importan un carajo los turrones, las doce uvas y la cabalgata de los Reyes Magos. Bien podrían ser fechas para permanecer solo en casa, con un buen libro.

Y es que en días así si estoy solo, estoy solo; pero si estoy con gente, entonces estoy más solo.

Así es que el único significado melancólico que otorgo a esas fechas es echar de menos el amor.

miércoles, enero 04, 2006

sí, pero no de inmediato, ni demasiado rápido

Trabajo;
me afano
inútilmente, insistentemente
un día y otro. Y otro.

...

Pienso en ti.
En ti, que aún no te conozco
en ti, que ya te doy forma...

El aroma de tus ojos
sabe a caricia del eco.

domingo, enero 01, 2006

"Desnúdeme, desnúdeme,

Querida amiga:

como le decía ayer, desconfío de la gente que tiene prejuicios, que piensa con prejuicios, que habla con prejuicios, que juzga con prejuicios...

Y prejuicios, los podemos encontrar por todas partes: a la derecha y a la izquierda; más a la derecha y más a la izquierda; en el campo y en la ciudad; en Europa y en América; en la religión y en el desengaño... ¡qué injusto!

Desconfío también de quien se aprovecha de su libertad para recortársela a otros. Sí, querida amiga, yo soy como yo soy: no obligo a nadie a quedarse pero tampoco le obligo a marchar. Y si aquél es libre, por nada del mundo permitiré que recorte mi libertad.

Se sonríe ante la fácil rima... Usted me conoce y sabe que puede desarmarme con una copa de vino, o una poesía, o un beso.

Me desarma.

Recuerdo que dijimos que nada de palabras serias. Eso se lo dejamos a los tristes, o a los desilusionados, o a los otros. Nosotros -usted y yo- utilizaremos, como venimos haciendo en los últimos meses, las palabras serias para reírnos -o sonreírnos- de ellos.

Querida amiga: como le decía ayer, de los errores se aprende, a las personas se las va conociendo con el tiempo y usted y yo seguiremos brindando. Un día más. Como todos los días.